martes, 30 de junio de 2009

No sólo de pan vive el Blable

Se podría decir que la mayoría de animales que conozco (y algunos tienen dos piernas) se alimentan de sólidos y líquidos. Un bistec de ternera o una estupenda tortilla de patatas serían un buen ejemplo de alimento sólido; la leche o una rica sopa caliente lo serían de alimento líquido. Ahora bien, hablar de alimentos sólidos tal vez dejaría de tener sentido si aplicamos las matemáticas de forma estricta ya que, por ejemplo, el tomate está compuesto por un 94% de agua que es mucho más que algunas sopas. Las frutas, por ejemplo, están compuestas también por un alto porcentaje de agua (entre 80 y 95%) así que uno podría pensar que, con una dieta rica en tomates y frutas, podríamos tener cubiertas nuestras necesidades de líquidos.

Un cuerpo sano e hidratado tiene más del 50% de su peso en agua siendo el resto repartido entre grasa, músculo y huesos. Además, el contenido de agua en el cuerpo está estrechamente e inversamente relacionado con el peso y la edad, siendo las personas de más peso las que menor concentración de agua tienen. Por ello, las personas obesas tienen menos agua total en su cuerpo que las personas delgadas. La edad también es un factor que influye en la concentración líquida: los recién nacidos tienen un 70% de su peso en agua, 60% para los adultos y 55% en personas ancianas. Además, el hombre suele tener más concentración de agua que la mujer.

La necesidad total de agua diaria en una persona sana suele rondar los 3 litros (dependiendo del clima y del ejercicio físico) y, volviendo a los alimentos, éstos aportan de 1 a 1,5 litros siempre que incluyamos frutas y verduras a nuestra dieta. Eso sí, por muchas frutas y verduras que comamos, siempre tendremos un déficit que debemos cubrir mediante la ingesta de líquido y, por norma general, estaríamos hablando de unos 2 litros diarios.

Se dice que el empleado típico de oficina suele tener cierto grado de deshidratación ya que descuida la ingesta de líquidos durante su jornada laboral. Doble fallo si además se pide alguna bebida alcohólica (cerveza, vino) en la comida ya que el alcohol es por definición deshidratante. Una botella de agua encima de la mesa es una buena práctica para todos aquellos que deseen tener un nivel de hidratación adecuado o podemos sufrir dolores de cabeza y disminución de la concentración. Una persona en condiciones normales puede tardar de 3 a 5 días en morir por deshidratación y, por tanto, debemos alternar lo sólido con lo líquido para mantener nuestro organismo adecuadamente.

La única excepción a esta regla es la gacela de Waller; no necesita beber en toda su vida. La gacela en cuestión es un antílope que vive en Kenya, Tanzania, Somalia y Etiopía. Aunque es tímido, como la mayoría de gacelas, es fácilmente observable en estado salvaje. Su dieta se basa en hojas tiernas de arbustos, insectos, flores y frutas. Esta combinación consigue que no necesiten beber agua nunca y así poder vivir en entornos secos e incluso desiertos.

Extrapolemos el sistema alimenticio a los Blables; ¿serán estos como los humanos que necesitan comer sólido y beber líquido o serán gacelas de Waller? Por ahora son gacelas ya que el único alimento disponible en Mondo Lirondo son las plantas. He pensado en crear un lago o río donde los Blables podrían beber y la primera consecuencia es que Lirondo podría quedar dividido en dos sub-mundos, uno a cada ribera de la rivera. Esto podría provocar la separación genética de los individuos y crear con el tiempo especies diferentes. Un pequeño y angosto paso que permita cruzar de un lado al otro sería una buena idea para ver cómo individuos mejor capacitados irrumpen en una sociedad que ha estado aislada genéticamente. Sería algo parecido como meter un conejo europeo en Australia o un tigre indio en Madagascar. ¿Qué ocurriría? Será interesante verlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario