sábado, 24 de abril de 2010

Un día sin fusión es como un día sin Sol

En una simulación siempre se dan cosas por sentadas. Si una simulación contemplase todos los aspectos que participan en la misma, ya no sería una simulación si no que podríamos hablar directamente de la realidad misma ya que no habría forma de distinguirla. Un ejemplo de simulación conocido mundialmente es Microsoft Flight Simulator X donde un usuario se pone a los mandos (simulados) de casi cualquier avión construido (o no) por el hombre, desde el Flyer I de los hermanos Wright, hasta un ovni. Aunque el nivel de realismo es asombroso y difícilmente superable, quedan fuera ciertos aspectos meteorológicos cruciales que por razones obvias, son técnicamente extremadamente complejos de representar aún por los ordenadores actuales más potentes y mucho menos por nuestros ultra-modernos pero modestos a su vez, ordenadores personales domésticos.

Los Blables en realidad no son más que un entorno donde la energía es intercambiada de un elemento a otro dentro de un sistema cerrado; energía consumida como movimiento, traspasada parcialmente a una nueva generación mediante el sistema reproductivo o incluso totalmente en caso de ser devorado por un depredador. El elemento obviado más importante en este sistema es el de la inyección de energía al entorno, representado exclusivamente por las plantas como elemento básico de la cadena trófica. ¿De dónde sacan las plantas el aliento fundamental que provoca su crecimiento? Ahí es dónde está la clave de la simulación, el elemento escondido que pone en marcha el sistema, la mano oculta del Creador.

Para un Blable podría ser indiferente, mágico, místico o divino. Y en este orden dependiendo del nivel de complejidad cultural de la especie. Para mi desgracia como desarrollador, la capacidad de las herramientas disponibles para la creación de la simulación, como las limitaciones propias de mi inteligencia, hacen que mis redonditos Blables no pasen del estado de indiferencia ya que se me antoja fuera de mi alcance dotar de un mínimo de conciencia a dicho entramado neuronal que conforma el código de programación del cerebro cognitivo del Blablecito en cuestión.
Pero, ¿y si no fuese así y les pudiese dotar de conciencia existencial cual Tomás de Aquino? Irremediablemente se cuestionaría este punto oscuro de su realidad (simulación para nosotros, sus deidades creadoras) y atribuiría a la magia ese vacío. Al aumentar la complejidad de sus razonamientos pasaría al estado de misticismo hasta llegar al pensamiento religioso, atribuyendo la categoría de divino. ¡Qué lástima si se quedase aquí! Si su, llámalo inconformismo, llámalo curiosidad intelectual, llámalo camino natural en busca de la verdad de su realidad, fuese lo suficientemente grande como para no estancarse como especie en una explicación divina de los huecos en su sabiduría, sin remisión llegaría a levantar el velo que cubre la mano de Dios para descubrir, a través de los huecos que quedan en el teclado, mis dedos sobre las teclas como explicación real de su existencia.

Esto, que se antoja ciencia-ficción, es una realidad muy seria para una especie que conocemos bien. Nosotros, o dicho de una forma un tanto más completa científicamente, los eukariota animalia eumetazoa bilateria deuterosmia chordata vertebrata gnathostomata tetrapoda mammalia theria placentalia euarchontoglides primates haplorrhini simiiformes catarrhini euarchonta hominoidea hominidae homininae hominini hominia homo. En esta retahíla de nombres definitorios de nuestra clasificación humana no falta la especie (homo sapiens), la he obviado a conciencia ya que, en mi opinión, me gustaría hablar de hombre sabio en el momento en que, como ese teórico Blable, demos el salto al siguiente estado de consciencia dejando atrás las explicaciones divinas de nuestra realidad que, recordemos, no deja aspectos fuera, simplemente no conocemos su explicación todavía.

Casi al oído, en un leve susurro, me gustaría decirle a ese hombre que anhela ser sabio, la mano de Dios debería dejar de de estar al timón del destino de nuestra especie. A ese que no lo anhela, le diría que disfrutase del momento histórico de vivir en la era de transición, el momento del eslabón perdido, el instante para nuestro paciente universo en el que nosotros vivimos el camino entre dos estadios.

Ah, para los curiosos y ávidos lectores que lleguen al final, he reservado una sorpresa. Ese elemento que falta en los Blables y que doy por supuesto, es la fusión de una estrella lo suficientemente lejana como para no destruir su mundo, y lo suficientemente cercana como para aprovechar el resultado de su fusión por compuestos basados en carbono. Tal vez algún listillo haya pensado que la fusión se puede simular o ¡¡incluso reproducir en nuestro planeta!! Reto a quien sea a demostrarlo. Ese día daremos un paso más hacia ese siguiente estado de conocimiento que tanto deseo para esta nuestra especie.

Al final, un día sin fusión, es un día sin Sol.

domingo, 18 de abril de 2010

Volcán Eyjafjallajokull - Yikanfo?

Los Blables no contemplan por el momento ningún desastre natural más allá de las variaciones climatológicas propias de las estaciones que, con diferencias en las cantidades de lluvia, hacen que la inyección de energía al sistema mediante las plantas, varíe y fuerce ligeramente la selección de los mejores preparados. Una catástrofe natural seria, lleva al límite la capacidad de supervivencia de las especies y, en algunos casos, a su extinción. A parte de los impactos de cuerpos celestes (mayoritariamente asteroides - no cometas), la causa natural que provoca mayores problemas a la vida en nuestro planeta son los volcanes.

En 1980, el monte Saint Helens entró en erupción con una energía equivalente a una bomba de Hiroshima cada segundo y expulsó 1,2 Km³ de lava y material piroclástico. En 1815, una explosión mucho mayor, la del volcán Tambora, liberó 160 Km³ y provocó un año sin verano. Son 2 de las erupciones más conocidas de los últimos siglos, pero ni mucho menos las más potentes que ha habido. Ese honor pertenece al supervolcán situado en la Caldera de la Garita, que hace 27 millones de años expulsó 5.000 Km³ de material y cambió el clima de la Tierra.

A diferencia de los volcanes clásicos con forma de cono que todos hemos visto cientos de veces en documentales, películas y libros, los supervolcanes son estructuras planas de proporciones gigantescas que resultan prácticamente indetectables. Antes de entrar en erupción, la presión va aumentando en la cámara de magma hasta que el techo de la misma acaba por ceder y se rompe, permitiendo de esta manera que la lava salga impulsada a gran velocidad hasta que alcanza la superficie, momento en el que se desintegra y explota con gran violencia.

En las 2 imágenes que tenéis bajo estas líneas podéis apreciar de manera gráfica la forma de un supervolcán en reposo y momentos antes de entrar en erupción, cuando el magma comienza a ascender:





Al salir con gran violencia millones y millones de m³ de magma incandescente, el suelo sobre el que se encuentra el supervolcán se hunde irremisiblemente, formando un enorme cráter que recibe el nombre de caldera. A menudo, estas estructuras son tan grandes que sólo se pueden observar desde el espacio.

En el caso de la Caldera de la Garita, sus proporciones son, sencillamente, colosales. Situada en las Montañas de San Juan, en el corazón de las Montañas Rocosas, los científicos necesitaron más de 30 años para determinar con precisión su tamaño. Y cuando lo hicieron quedaron estupefactos: la formación medía 75 Km de largo por 35 Km de ancho.

El estudio de los sedimentos depositados en la zona ha puesto de manifiesto que los sucesos que tuvieron lugar allí hace 27 millones de años fueron cataclísmicos. Más aún, la comunidad científica coincide en señalar que la magnitud de dichos eventos escapa a la de cualquier otro acontecimiento de origen volcánico ocurrido en la Tierra del que se tenga constancia.

Se estima que la fuerza de la supererupción fue equivalente a la explosión de 1.000 bombas de Hiroshima cada segundo y la nube de ceniza volcánica que se originó a continuación se elevó, probablemente, hasta los 40 ó 50 Km de altura. Mientras tanto, los piroclastos, en conjunción con los gases volcánicos, destruyeron todo rastro de vida en un radio de 100 Km.

La cantidad de material expulsado fue tal que en los alrededores del supervolcán se cree que los restos de ceniza pudieron alcanzar una altura de hasta 60 cm. Unas cenizas que, además, se extendieron en sólo unos días por todo el mundo, cambiando irremisiblemente el clima de la Tierra y provocando extinciones masivas.

Los sedimentos en forma de toba volcánica que se depositaron alcanzaron un volumen de 5.000 Km³, una cantidad mastodóntica con la que se podría rellenar por completo el Lago Erie, que con sus 25.700 Km² de superficie es el 13º lago del mundo por tamaño.

Dicho esto, ¿existe alguna posibilidad de que un acontecimiento de esta magnitud tuviera lugar hoy en día? Bueno, para comenzar habría que matizar que se han hallado supervolcanes en Indonesia, Nueva Zelanda, Sudamérica, Escocia y Estados Unidos, pero la mayoría están extinguidos. La última erupción de estas características se produjo hace 70.000 años en la zona donde ahora se encuentra el Lago Toba. No fue ninguna nimiedad eso sí: hay teorías que establecen que sumió a la Tierra en un invierno volcánico y extinguió al 60% de las poblaciones humanas de la época.

¿Quiere esto decir que estamos a salvo? No exactamente. En el Parque Nacional de Yellowstone hay un supervolcán activo en cuyo interior está aumentando la presión y que, y esto no lo digo por alarmar, ya ha entrado en erupción en 2 ocasiones con anterioridad, hace 2,2 millones de años y 600.000 años. En la primera expulsó 2.500 km³ de material a la atmósfera, mientras que en la segunda hizo lo propio con otros 1.000 km³.



En caso de que sucediera lo peor y volviera a despertar de su letargo, las consecuencias para la vida en la Tierra serían desastrosas. Recientes estudios señalan que las ingentes cantidades de material piroclástico, los gases y las cenizas que arrojaría devastarían por completo el continente americano.

El resto de la humanidad no nos libraríamos de las consecuencias. Tal y como sucediera con el supervolcán de la Caldera de la Garita, las cenizas llegarían a todos los rincones del planeta y contaminarían el agua, arruinirían las cosechas, matarían al ganado e impedirían el tráfico aéreo. A raíz de ello, las hambrunas no tardarían en llegar, especialmente en los países menos desarrollados.

En los seres humanos provocaría malformaciones en los huesos por la liberación de fluorina, un gas tóxico. Es causa directa de una enfermedad conocida como fluorosis ósea, que propicia el crecimiento de deformidades en los huesos y mata a las personas o las desfigura de por vida.

Asimismo, liberaría sulfuro en forma de gotas de ácido sulfúrico o de aerosoles, que serían proyectados a la atmósfera. Al llegar a la estratosfera, ya libre de nubes o lluvia que los pudieran expulsar, se mantendrían allí durante años y años, creando un velo que redireccionaría la luz del Sol lejos de la Tierra y causaría un descenso notable de las temperaturas.

Hace 3 años, la BBC consiguió que el Instituto Max Planck de Hamburgo elaborara una animación que simulara los efectos globales que tendría una supererupción de este tipo para un documental llamado Supervolcán, la verdad acerca de Yellowstone.

De acuerdo a los datos facilitados por este prestigioso centro, 3 semanas después de que se produjera la erupción, los aerosoles formarían una capa sulfurosa alrededor del mundo tan densa que provocaría el enfriamiento global a un nivel nunca visto.

Aerosoles que liberaría a la atmósfera un Supervolcán

La temperatura caería en picado; en las latitudes altas de Europa y Norteamérica lo haría una media de 12 ºC; en los trópicos bajaría hasta 15 grados. Los monzones del suroeste asiático desaparecerían y con ellos las lluvias y, evidentemente, las cosechas.

Como ya he indicado en un párrafo anterior, cientos de millones de personas morirían en los siguientes meses por falta de alimentos en las regiones menos avanzadas. Pero es que en el resto del mundo la escasez haría acto de aparición poco después y provocaría el caos generalizado.

Al final, todo es una cuestión de tiempo y, a este universo donde vivimos, el tiempo es precisamente lo que le sobra. Esto me recuerda lo que sabemos sobre la nube de Oort pero, como se suele decir, esto es ya parte de otra historia.

domingo, 11 de abril de 2010

El Relámpago de Catatumbo

El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno y su fórmula es O3. Su nombre viene el griego OZEIN que significa “que tiene olor” a causa del olor acre que desprende. Una forma común que tenemos de observar y oler la formación de ozono es durante las tormentas con rayos. Durante una de estas tormentas eléctricas, podemos apreciar el característico olor del ozono. Uno fácilmente podría pensar que, si conseguimos generar descargas eléctricas continuas, podríamos generar el ozono suficiente como para proteger nuestro planeta con una capa que mengua peligrosamente año tras año. Pues bien, esto ya existe y de forma natural en el lago Maracaibo, Venezuela. Es el llamado Relámpago del Catatumbo.

El Relámpago del Catatumbo es un singular fenómeno meteorológico que se caracteriza por ser un relámpago casi continuo capaz de producir casi 1.200.000 rayos al año y produciendo el 10% del ozono del planeta. Sí, has leído bien, un millón doscientos mil descargas eléctricas por año son aproximadamente 3.287 por día, 136 a la hora, 2,28 por minuto o un rayo cada 25 segundos. Toma ya! Aún así, se han llegado a registrar valores de 280 descargas a la hora (uno cada 12 segundos!)

(ver en google maps)

Es realmente increíble que exista un lugar en el planeta donde cae un rayo cada “ventipico” segundos y es especialmente espectacular de noche ya que consigue, de manera totalmente natural, iluminar casi continuamente la zona en cuestión.

El origen y causa de este extraordinario fenómeno natural es bastante sencillo; las montañas de la zona acorralan los vientos cargados de humedad debido al calor de la zona que produce una alta evaporación del lago. Esta pared montañosa genera unas nubes de rápida formación extremadamente vertical de 3.750 metros (sistema montañoso de Perijá) por un lado y de 5000 metros (ramal venezolano de los Andes) por el otro.

Unas de las primeras referencias al Relámpago de Catatumbo lo encontramos en un poema de Lope de Vega del 1597 y, como curiosidad, existe un intento de catalogar el fenómeno como patrimonio de la humanidad bajo la protección de la UNESCO. De conseguirse, sería el primer efecto meteorológico con esta catalogación.

Lamentablemente, desde Enero de 2010 el Relámpago de Catatumbo no ha sido visto y se teme por la desaparición del mismo. Personalmente estaré atento a las noticias por si el magnífico Catatumbo volviese ya que, aparte de ser un fenómeno increíblemente bello, recordemos que es el responsable del 10% del ozono de nuestro planeta. De nuevo, belleza y eficiencia no están reñidas; la naturaleza vuelve a recordárnoslo.

martes, 23 de febrero de 2010

Evolución Tecnológica

A menudo pensamos en sofisticados artefactos electrónicos cuando oímos la palabra tecnología. Lo primero que me viene a la cabeza es un ordenador a la última o un súper teléfono móvil capaz de hacer de todo (y con la última actualización incluso paellas para cinco personas) Todo o casi todo lo que podemos catalogar como tecnología está directamente ligado a la electrónica pero esta importantísima rama de la física para la evolución tecnológica de nuestra especie apareció hace escasamente 100 años. Si tenemos en cuenta que la carrera tecnológica del hombre tiene unos 2,5 millones de años, se puede decir que la electrónica está en pañales. O ni siquiera eso, en estado embrionario diría yo ya que, si condensásemos en 24 horas (un día) toda la carrera tecnológica humana, la electrónica aparecería en el último 0,15 segundo.

Curiosamente, la rueda apareció alrededor del 4000 a.C. lo que significaría, usando el mismo símil, que apareció a las 23h, justo al acabar nuestro día tecnológico. Tal vez pienses que fue muy tarde para un invento tan sencillo y obvio pero deberemos tener en cuenta que la naturaleza no lo ha replicado nunca; no existe ningún animal que se desplace mediante ruedas y, como nos lo demuestran los aviones, barcos, antenas de televisión, el velcro, etc, el hombre siempre tiende a imitar a la naturaleza. Por otro lado, sólo tendría sentido si la Tierra tuviese una superficie perfectamente plana y de ahí que el hombre haya tenido que “aplanarla” con la construcción de carreteras.

2,5 Millones de Años – Edad de Piedra

Durante la Edad de Piedra, los humanos eran cazadores recolectores. Las primeras tecnologías de importancia estaban asociadas a la supervivencia, la obtención de alimentos y su preparación. El fuego, las herramientas de piedra, las armas y el atuendo fueron desarrollos tecnológicos de gran importancia de este periodo. Algunas culturas desarrollaron canoas con batangas capaces de aventurarse en el océano, lo que propició migraciones a través del archipiélago Malayo, atravesando el Océano Índico hasta Madagascar y también cruzando el Océano Pacífico, lo que requería conocer las corrientes oceánicas, los patrones del clima, navegación y cartas estelares. La fase principal de predominio de la economía cazadora-recolectora se llama Paleolítico y el final se denomina epipaleolítico o mesolítico; la Edad de Piedra posterior, durante la cual se desarrollaron los rudimentos de la tecnología agraria, se llama periodo Neolítico. Estas fueron las bases de la tecnología industrial moderna.

7000 Años - Edades de Cobre y Bronce

La Edad de Piedra desembocó en la Edad de los Metales tras la Revolución Neolítica. Esta revolución comportó cambios radicales en la tecnología agraria, la domesticación animal y los asentamientos permanentes. La combinación de estos factores posibilitó el desarrollo de la fundición de cobre y más tarde bronce. Los descubrimientos no tenían, y todavía no tienen, carácter universal. Ciertas tribus amazónicas todavía emplean la tecnología de la Edad de Piedra. Otra curiosidad de esta época es que, al finalizar, dio paso a la escritura y por consiguiente a la historia en Europa. En otras partes del planeta, el inicio de la edad de los metales coincide con la escritura y, por lo tanto, podremos decir que la historia dio comienzo en Oriente Medio 4000 años antes que en el resto del planeta.

A partir de aquí, cambios que tardaban cientos de miles de años en producirse, se sucedían cada vez más rápidamente y, como hemos visto anteriormente, el planeta no iba al unísono. La Edad de Hierro trajo materiales más ligeros y resistentes. Unas culturas lo adoptaron más rápidamente que otras y estos avances los puso en disposición de alcanzar nuevas cotas de conocimiento y mejorar su entorno tecnológico que los diferenció del resto de pueblos. Las culturas que destacaron por su avance fueron el Antiguo Egipto, la Europa Trival, Grecia, Roma, India, China, Incas y Mayas. Destacaré los principales avances de cada una de ellas:

Antiguo Egipto - máquinas simples como el plano inclinado, la palanca, el papel, la alfarería. La rueda fue importada por los invasores extranjeros.

Grecia – Inventaron y mejoraron muchas tecnologías como el motor a vapor, la tecnología neumática. En realidad los griegos fueron los únicos en la era preindustrial capaces de combinar las investigaciones científicas con el desarrollo de nuevas tecnologías. Un ejemplo de esto fue el tornillo de Arquímedes (descubierto primero matemáticamente y construido después), la balística y computadoras analógicas simples.

Roma – desarrollaron una agricultura sofisticada y la albañilería. Especial importancia tuvo el impulso en construcción de carreteras cuyos métodos estuvieron vigentes hasta el desarrollo del macadán en el siglo XIX. El hilado, la cosechadora, el vidrio soplado, el hormigón, retretes y un largo etcétera donde destaca la ingeniería militar.

India – Especial empuje en tecnologías sanitarias y planificación civil como baños públicos, alcantarillado cerrado y graneros comunales. Los tintes vegetales y perfumen destacan como conocimientos químicos.

China – Algunas innovaciones de importancia fueron el sismógrafo, las cerillas, el papel, hierro colado, la sembradora, el puente colgante, el uso del gas natural como combustible, la brújula, la hélice, la ballesta y la pólvora.

Incas – Alcanzaron grandes conocimientos de ingeniería incluso para los estándares actuales, sistemas de irrigación y drenaje y la técnica de escalonar las pendientes para hacerlas útiles para la agricultura.

Mayas – Curiosamente no llegaron a alcanzar un conocimiento metalúrgico ni conocieron la rueda pero desarrollaron complejos sistemas de escritura y astrología.

Europa se sumió en La Edad Media y en un paso atrás en cuanto a la evolución tecnológica. Si bien es cierto que se desarrollaron inventos como el reloj mecánico, las gafas y el molino de viento, hubo una pérdida de conocimiento más que notable y la fuerte presión religiosa sumió a Europa en una época oscura en cuanto a conocimiento y evolución científica. Posiblemente, la única actividad que fue realmente potenciada fue la construcción y únicamente de carácter religioso como podemos apreciar en iglesias y catedrales.

A partir de aquí da comiendo la Edad Moderna seguida de la Revolución Industrial acelerando el conocimiento tecnológico al siglo XIX y XX en los que la tecnología se desarrolló muy rápidamente. Cuando antes se necesitaban miles de años para dar pequeños avances, en esta era unos pocos meses eran suficientes para refutar ideas recientes por otras más efectivas y novedosas en todos los sentidos.

En el siglo XXI el progreso es todavía más acelerado. La tasa de desarrollo de los ordenadores es un ejemplo de aceleración lo que ha llevado a muchos pensadores a plantear el concepto de Singularidad Tecnológica. Es tan interesante este concepto y a todas luces tan inevitable que me reservaré el tema para otra ocasión y así desarrollarlo como merece.

Ahora me dado por reflexionar sobre la aplicación de una evolución tecnológica a los Blables como una consecuencia de su evolución genética. Tal vez sería buena idea incluir un gen que controlase la capacidad intelectual y permitir que, aquellos Blables que alcancen un nivel de inteligencia superior, pudiesen desarrollar tecnologías como, por ejemplo, técnicas de defensa contra iTERs (depredadores) colectivas, o tal vez un sistema de agricultura, o tal vez una estructura social que jerarquizase y organizase la sociedad (los más hábiles podrían dedicarse a la caza, aquellos con mejor visión a la observación de la seguridad del grupo y aquellos más fuertes a la defensa)

Un excitante paso adelante en el proyecto Darwinia.

martes, 16 de febrero de 2010

PERPETUUM MOBILE

Se dice que la física de nuestro universo impide que ninguna máquina pueda funcionar sin más energía que un primer impulso que la ponga en marcha. A esta imaginaria máquina se la conoce como Móvil Perpétuo o Perpetuum Mobile y no pocos han intentado construirla, incluso lo intentó el mismísimo Leonardo Da Vinci.

Digo intentar porque gracias a nuestros actuales conocimientos sobre física sabemos que es imposible ya que estaría en contra de las leyes de la termodinámica. Es curioso que en el mundo científico se evite el uso de la palabra imposible ya que nunca sabremos qué nuevo descubrimiento ampliará nuestras fronteras del conocimiento poniéndonos en disposición de tecnología que parecería quimérico. Aún así, en el caso del Perpetuum Mobile, la ciencia es categórica y lo define como el objeto imposible. Pero, ¿qué dice la ciencia tan rotundamente como para catalogar de imposible un simple objeto que no rompe ninguna ley espacial ni temporal? La culpa la tiene la primera ley de la termodinámica.

Los principios de la termodinámica son posiblemente unos de los más conocidos y estudiados ofreciendo una inusual estabilidad científica durante siglos. Todo intento de construcción de esta máquina imposible es rápidamente despreciado por la comunidad científica ya que invariablemente se trata de errores de comprensión de las leyes de la física. Son tan conocidos las leyes de la termodinámica que el mismo Leonardo Da Vinci diseñó un sistema que demostraba la imposibilidad de tal quimérica máquina. El experimento lo realizó sobre una rueda y pesos; todo un prodigio de ingenio.

Con toda la comunidad científica en contra, con el mismísimo Leornardo Da Vinci dando la espalda, Galileo Galilei desdeñando cualquier intento… y aún así me he dado el gusto de entretenerme un rato pensando cómo narices se podría diseñar una máquina que aprovechase ese impulso inicial para desencadenar un movimiento que no tuviese fin, para autoalimentarse cinéticamente sin necesidad de ninguna energía externa… En este punto es cuando, tú igual que yo, ves que eso no se sostiene y vuelves a leer a los gigantes y los admiras más que nunca.

"Yo tuve la oportunidad de ver muchas
cuadraturas del círculo, móviles perpetuos
y muchas otras demostraciones imaginarias
que resultaron falsas"
R. Descartes (1596-1650)

"Buscadores de movimiento perpetuo cuantas ideas frívolas habéis arrojado al mundo!"
Leonardo da Vinci (1452-1519)

"Las máquinas no crean fuerza; ellas sólo la transforman,y todo aquél que espere otra cosa no comprende nada en mecánica"
G.Galilei (1564-1642)



martes, 26 de enero de 2010

Proyecto Darwinia


El 2009 pasó y no pude dar vida a los Blables tal y como los había imaginado. Conseguí varias cosas importantes de entre las cuales, me quedo con el hecho de haberlo iniciado. Mis queridos Blables pasaron de ser unos puntos de colores a tener cuerpo, ojos, una forma reconocible. Tanto que casi tenía pinta de acabar convirtiéndose en un juego infantil más que en una simulación de vida artificial. En algún momento pensé que una cosa no debería estar reñida con la otra y, cuando todo parecía dispuesto para tomar forma, para pasar por el rodillo del compilador cientos de líneas de código, mi vida cambió.

Uno nunca está preparado para lo que el destino guarda entre sus manos celosamente a que llegue el momento de descubrirlo. A veces tendemos a pensar que el destino es cruel, que nunca nos deja disfrutar lo suficiente de lo que tenemos y nos lo arrebata sin más aviso que la simple pérdida. Este no ha sido mi caso y todo parece haberse alineado a mi favor como recompensa por todas las oportunidades desaprovechadas, por todo el tiempo perdido. Esto no es una declaración al mundo ni una muestra onanista de mis intenciones; es más bien un diario, una reflexión para mí mismo. Como me dijeron una vez, salta bien alto, mira hacia arriba, aspira en todo a la satisfacción de una superior forma del ser, más libre, más real.

Pues bien, allá voy, con los ojos bien abiertos para no perder detalle. Afuera tengo un mundo enorme pero dentro es donde realmente lo saboreo, lo huelo, lo disfruto. Desde hoy, esa simulación que se entremezcló con un juego, ha pasado a ser El Proyecto Darwinia, lo más precioso que he sido capaz de crear jamás y quiero que todos lo puedan disfrutar igual que yo. Especialmente la persona que me ha hecho crecer como nada ni nadie lo ha hecho nunca.

Gracias, esto va por ti.

¿Por dónde empezar? Recopilaré toda la información que tengo y pondré orden en mis anotaciones. Muchos de los análisis que he realizado son correctos, otros deberán ser modificados pero en su conjunto estoy bastante satisfecho de todos ellos. Necesitaré un tiempo para empezar a programar ya que debo hacerme con la última versión del compilador que caprichosamente Microsoft ha decidido cambiar de nuevo. Seguro que está llenito de novedades técnicas que me facilitan la transcripción a código de todas las ideas.

Voy a saltar, ¿alguien tiene paracaídas? Yo no.