lunes, 28 de septiembre de 2009

Adán y Eva

Este fin de semana he visto una película muy americana en todos los sentidos: un argumento interesante, efectos especiales trabajados, actores de calidad y un final chapucero. La película es “Señales del Futuro”.
El argumento resumido dice así: en un colegio estadounidense de la mitad del siglo XX, los niños dibujan en un papel cómo se imaginan el futuro dentro de cincuenta años. Introducen todos los dibujos dentro de un contenedor metálico y lo entierran con una ceremonia donde el director da indicaciones para ser abierto por el director futuro. Todos los niños dibujan naves espaciales, coches voladores y demás cositas tan típicas de la sociedad americana de aquella época. Todos menos una niña que rellena su papel con una serie de números aprovechando todo el margen que le ofrece su hoja.

Ya en la época actual, después de 50 años de la iniciativa de enterrar los augurios de los niños, abren la peculiar cápsula del tiempo con otra ceremonia muy al estilo americano. El hijo del protagonista, descubre la misteriosa hoja repleta de números sin sentido ni orden y se la enseña a su padre que, como científico y profesor de astrofísica en el prestigioso MIT, empieza a estudiar los números cayendo en la cuenta que son fechas, número de víctimas y lugar. Por poner un ejemplo, la susodicha ristra de números empieza por 911200129734038… (Sep-11-2001/ 2973 víctimas / Lat: 40 / Long: 38)


A partir de ese momento, empieza una trepidante búsqueda de la confirmación de catástrofes ocurridas e indicadas en el papel mediante google, y la investigación de las que todavía no han ocurrido. Al final de la hoja que la niña escribió hacía 50 años, vaticinaba la muerte total de la especie humana a nivel planetario y, como siempre, un lugar. Después de mil y una peripecias, en ese lugar existen unos extraterrestres que se llevan al hijo del protagonista junto con su amiga de la misma edad a un planeta deshabitado para repoblar y empezar de cero una civilización nueva. Los que quedan en la Tierra, mueren a causa de una tormenta solar. Nuestro protagonista muere abrazado (y reconciliado) con su padre, Pastor de una de las múltiples iglesias norteamericanas y con la misma pinta de sinvergüenza como el que veis en la foto.

Decepción, total y absoluta. No soy crítico de cine pero, como espectador medio y amante de la ciencia ficción, el argumento me pareció interesante, aprovechable (yo he hecho una síntesis muy sencilla) pero terriblemente mal terminada y con moralina religiosa al final. El científico inteligente que abraza la fe en el último momento, la alegoría de su hijo como Adán repoblando un nuevo mundo… Pfff, demasiado para mí.

Los Blables están progresando adecuadamente, como dicen en las escuelas últimamente, y salvo catástrofe al estilo americano, el 2009 será el año que vea nacer a mis rechonchas criaturas. Al inicio de la simulación, existe un menú de configuración genética donde el usuario define los primeros individuos. Esto es así tanto para el individuo macho como para la hembra y, después de haber visto la película de antes, he decido llamarlos Adán y Eva en “honor” a los primeros humanos según la mitología cristiana.

Se dice que, cogiendo la Biblia de una forma literal, Adán y Eva no debieron tener ombligo al ser creados y no nacidos. Sí, me gustan estos nombres, no se hable más.

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