lunes, 16 de febrero de 2009

Proyecto Blables

Aproximadamente en el 2006 tuve la inquietud de averiguar cómo funcionaba exactamente esto de la evolución de las especies. Quien más y quien menos ha leído, oído o escuchado las peripecias de un tal Mendel y sus guisantes o las andanzas de un "cazador de ratas" llamado Darwin. No mucho más sabía yo cuando me puse a leer "Una Breve Historia de Casi Todo" (ganador del Aventis Science Book Prize de 2004) y empezó en mí el gusanillo llamado curiosidad por confeccionar un modelo informatizado del proceso evolutivo.


¿Ambicioso? No me lo pareció en su momento pero a medida que iba avanzando en el desarrollo del bendito software que iría a ser las delicias de mi sentido científico, más barreras, muros y complicaciones me encontraba por el camino. Tanto fue así que, en un alarde de capacidades que no tenía, comencé a programar "al estilo occidental"; sin haber planificado el problema en su totalidad y, por cuatro veces (tres en entorno wintel y una para WinCE) tuve que dejar el proyecto a medio mitad porque solucionar un problema imprevisto suponía rediseñar el modelo completo del programa.

Dos años dándole vueltas a cómo abarcar el problema fue tiempo suficiente para arañar la supercífie de lo complicado de la biología y sus procesos, de la relación entre especies y su entorno. Tan compleja es mi visión a día de hoy que no puedo sino admirar el complejo entramado llamado vida que cubre la superfície de la tierra, flota por el aire y se encuentra oculto en la profunidad de la tierra o el mar.

En esos dos años, hasta hoy, he ido dándole vueltas a la idea, intentando recortar aquí y allá elementos que son "prescindibles". Evidentemente no podía recrear el concierto celestial con el ciclo de vida de las estrellas aunque, sí, las estrellas, contribuyen con su muerte al proceso evolutivo de manera crucial. Llegué a simplificar tanto que llegué a la conclusión que una sola especie era suficiente aunque rápidamente pensé en añadir dos más: los Blables, su alimento (o plantas) y sus depredadores (aún sin nombre)

Hace aproximadamente cuatro meses decidí ponerme manos a la obra. El proyecto Blables verá la luz, no sé cuándo, pero este 2009 tendré a mis "bichitos" correteando por la pantalla en busca de comida y evitando a sus depredadores, reproduciéndose según las leyes de Mendel y sobreviviendo según marque Darwin y sus implacables leyes del mejor adaptado.

Alea jacta est.

1 comentario:

  1. Hola Manuel,
    Forma usted equipo de algun departamento de investigacion oficial? Indicarle que estamos investigando en la misma linea que usted y creemos que aplica ideas muy interesantes. Le animo a seguir adelante y le invitamos a ponerse en contacto con nosotros, nos gustaria mucho intercambiar opiniones.

    Reciba un cordial saludo.
    cofoba@uacb.mx

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