lunes, 16 de febrero de 2009

Proceso Evolutivo


La evolución de las especies es un tema realmente interesante como ejercicio intelectual. Siempre que intento pensar sobre este divino mecanismo (me autopermito lo de divino) llego a la conclusión que la vida en la Tierra es un complejo equilibrio donde todos los huecos se acaban completanto con un organismo que saca provecho de ello; es decir, que si dejas caer al suelo una miga de pan de tu mesa, con toda seguridad que otro organismo (tal vez más simple que tú) extraiga energía de ese trocito de pan. Ese "bichejo" obtendrá una posibilidad de vivir y empujar a su especie hacia adelante dando así la oportunidad a sus depredadores de obtener más alimentos si sus presas consiguen alimento "extra" y así todo el proceso.

Al contrario, si un organismo no encuentra alimento, su población se ve mermada y en consecuencia sus depredadores afrontarán una escasez de alimentos y, por lo tanto, una reducción en su número como es lógico. Este equilibrio no es delicado en mi opinión, más bien lo definiría como preciso y casi matemático; si hay un gran número de cebras en la sabana africana, habrá una mayor posibilidad de que la población de leones aumente gracias a esta abundancia de alimento.

Y la cosa no acaba aquí, sino que de alguna manera u otra todos estamos conectados en una super-cadena alimenticia que nos hace imprescindibles en mayor o menor grado ya que el escarabajo tal aprovecha los excrementos, el buitre cual aprovechará los restos que el león no quiera o no pueda digerir, las moscas, bacterias y finalmente las plantas absorberán del suelo todos los sobrantes para, en un ciclo muy simplificado, dar de comer de nuevo a la cebra que dará comienzo al ciclo descrito.

En este punto se añade un factor que le da emoción a este círculo, enorme, recordemos, alimenticio que, aunque apasionante e intrincado, llegaría sin remisión a un equilibro estable y sin más misterios que ver cómo la energía se transforma y pasa a formar parte de uno u otro organismo. Este factor es la evolución.

La evolución de las especies se basa en cambios aleatorios (la grandísima mayoría de veces imperceptibles) en los mecanismos que rigen los metabolismos de las especies, su funcionamiento, apariencia, carácter, etc. El primer tigre que tuvo rallas fue mucho más efectivo a la hora de cazar dado que se camuflaba más efectivamente y, al obtener más alimento (más cebras por seguir con el ejemplo), obtenía más posibilidades de trasmitir su diferencia evolutiva. ¿Había más cebras? No, consiguió más cebras en detrimento de sus compañeros de especie y por lo tanto, como individuo, pudo aumentó su población con su información genética. ¿Evolucionó el tigre para tener rallas? Existe controversia con esta afirmación; yo creo que el tigre obtiene cambios substanciales cada cierto número de generaciones, unas rallas, un pelo más largo, tal vez más corto, una mejora en el transporte del oxígeno por parte de los glóbulos rojos, una vista más efectiva por el día (o por la noche) El entorno decide si esa mutación o cambio es más efectiva que la del resto y, por lo tanto, alzarlo como "triunfador genético" respecto a sus congéneres. Al estar en ventaja, sus posibilidades supervivencia aumentan, sus posibilidades de procreación aumentan también y, en cierto tiempo, podremos observar como todos los tigres tienen rallas.

Lo que da el toque mágico es que este proceso se da en todas los organismos vivos por lo que, lamentablemente para el tigre, la cebra de turno también está en el mismo juego que él y el azar le ofrece cambios que, en algunos casos, le permitirá ser más veloz, o necesitar menos agua o aprovechar más energía del alimento que ingiere. Imagina que la cebra desarrolla una visión más agua, tal vez las rallas del león ya no sea suficiente estrategia para cazarlas. Tal vez una visión nocturna sea la clave para hacerse de nuevo con el preciado bocado de cebra. ¿Y si la cebra desarrollase una excelente visión nocturna? Pues el depredador se vería obligado a una extinción salvo que uno de sus congéneres obtenga por azar una ventaja que, de nuevo, le hará estar por delante de sus compañeros a la hora de cazar. Y no olvidemos los elementos externos como el clima! Una sequía dará como resultado menos vegetal alimento para las cebras que, descenderá su número y, consecuentemente, los leones verán su despensa más vacía ¡o no! ya que una población mal alimentada dará como resultado unas presas fáciles aunque ello dé como resultado una superpoblación de leones que se verá reducida al quedarse sin alimento rápidamente si esquilman la población de sus presas.

Todas estas ideas (simplificadas) me parecieron interesantes y tuve la idea de plasmarlas en un programa informático. ¿Un juego? ¿Una simulación? Ni idea, el objetivo es crear unos organismos con sus características (rallas, visión, alimento, etc.) que, mediante mutación aleatoria, un proceso de procreación y unos insidiosos depredadores, sean capaz de evolucionar y dar como resultado una especie diferente, un paso adelante con respecto a generaciones anteriores.

¿Te apuntas?

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